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Washington una ciudad perfecta para
las criaturas de la noche. Una ciudad llena de belleza y con un encanto
especial. Conocedora de los secretos mejor guardados y testigo de interminables
guerras silenciosas.
Si, silenciosas para los humanos o...
gran parte de ellos. Sólo una pequeña minoría sabía de su existencia.
Pero no era eso lo que preocupaba a
Reiji. Como líder de su clan se debía a ellos. Entre los demás clanes
guardianes, le habían llegado rumores de que había movimiento en el inframundo
y eso nunca era bueno... al menos para su raza.
Mirando por la ventana a la noche no
dejaba de sentir que algo terrible se acercaba...
-Pensando otra vez?- dijo Kasumi
mientras abrazaba por detrás a su compañero.
Empapándose del amor que le
transmitía su compañera le respondió cansado...
-Si mi vida. No me gusta lo que está
llegando a mis oídos. Puede ser muy peligroso Kasumi y quedamos pocos. Los
demonios no pueden romper los velos del inframundo...
Mirando al gran amor de su vida la
envuelve en sus fuertes brazos y la besa
con todo su amor. Lenta y concienzudamente, explorando con su lengua su dulce
boca.
-Ven mi vida, te necesito...-
sentándose frente a la chimenea, Reiji abraza a su compañera atrayéndola hacia
él. Rozando con su nariz en su cuello inspira su aroma, ese aroma que lo
vuelve loco...Kasumi...su vida...juega
con su lengua haciendo círculos eróticos en su cuello, encendiendo la sangre de
su compañera. La escucha gemir y no necesita más, sus colmillos se despliegan y
se clavan sensuales en su cuello, bebiendo de ella. El placer los recorre a los
dos encendiendo su pasión. Como ocurría siempre en la alimentación de los
compañeros, su deseo se intensifica.
Reiji recorre su cuerpo con caricias
expertas haciendo que su piel arda por donde es acariciada. Kasumi se rinde al
placer que su compañero le ofrece.
Sella su herida y Kasumi asume el
control besándolo a fondo, en un beso de necesidad y posesión. Girando sus
caderas en un movimiento fluido, se posiciona encima de él cabalgándolo
salvájemente, haciendo que entrara más profundo dentro de ella. El a su vez
captura sus pezones amamantándose con ellos, pellizcándolos y rozándolos con
sus colmillos enviando descargas de placer al útero de ella. Funden sus mentes
al alcanzar el clímax simultáneamente. Quedando entrelazados jadeantes y
saciados.
-Y no lo harán querido, para eso
estamos nosotros "los guardianes".
-Lo se Kasumi pero ¿Qué precio
pagamos?... y ahora está nuestra hija.
-Que será tan fuerte y valiente como
su padre. Mi amor estaremos los dos para cuidar de ella.
-Cierto, pero no olvides que tenemos
enemigos mi vida.
-Reiji somos sangre pura y antiguos,
protegeremos al clan. Además eres el Rey. - sonríe a su compañero.
Llevaban 2000 años juntos. Eran unos
de los afortunados que se habían encontrado pronto. Algunos pasaban la
eternidad buscando a su otra mitad.
Los vampiros eran criaturas oscuras,
si, pero albergaban en el fondo de su corazón la esperanza de poder encontrar a
la otra mitad de su alma. Su compañera de vida. La mujer u hombre que con solo
una mirada su corazón cobraría vida. Los haría sentir como jamás habrían
sentido y amarían intensamente dándolo todo por él o ella.
...y el deseo estalló. En su impaciencia Reiji le
arranca la ropa a Kasumi que jadea suavemente cuando captura sus labios en un
beso posesivo.
Y qué beso! era abrasador, pero ella
quería más de él. Lo anelhaba..lo necesitaba. Reiji seguía besándola
profundamente, su lengua hambrienta saqueaba su boca mientras ella lo sujetaba
del cuello respondiendo a su beso.
La tumba en la cama ya desnudos, su ropa
había sido arrancada de sus cuerpos, sin romper el hechizante beso.
-Kasumi...-ronronea en sus labios.
-Te necesito mi amor...
Reiji roza con su erección su centro
a la vez que con sus colmillos roza su cuello mordiéndola de nuevo, mientras de
una sola embestida entra en ella arrancándole de sus labios un grito de placer,
mientras arquea sus caderas contra él.
Kasumi le lanza una mirada hambrienta
y el le responde con una sonrisa. Ella se lanza a su cuello , primero rozándolo
para seguidamente clavarle sus colmillos y alimentarse de el.
Reiji ruje de placer al alimentar a
su compañera.
Unas horas más tarde se visten ya
saciados y una personilla aparece gateando...
Kasumi arropa con sus brazos a su
hija y los tres con risas juegan en la cama.
Esos momentos eran los que Reiji
valoraba más. Ellas lo eran todo para él. eran su vida.
Y por eso averiguaría lo que estaba
sucediendo...era la hora de intervenir como Rey de la raza que era. Era el REY
DE LOS VAMPIROS.















Me encanta! Reiji es el REY!!!
ResponderEliminarjjajjaa le tengo especial cariño :-))
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