sábado, 2 de febrero de 2013

Capítulo 1


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Washington una ciudad perfecta para las criaturas de la noche. Una ciudad llena de belleza y con un encanto especial. Conocedora de los secretos mejor guardados y testigo de interminables guerras silenciosas.
Si, silenciosas para los humanos o... gran parte de ellos. Sólo una pequeña minoría sabía de su existencia.


Pero no era eso lo que preocupaba a Reiji. Como líder de su clan se debía a ellos. Entre los demás clanes guardianes, le habían llegado rumores de que había movimiento en el inframundo y eso nunca era bueno... al menos para su raza.


Mirando por la ventana a la noche no dejaba de sentir que algo terrible se acercaba...




-Pensando otra vez?- dijo Kasumi mientras abrazaba por detrás a su compañero.
Empapándose del amor que le transmitía su compañera le respondió cansado...







-Si mi vida. No me gusta lo que está llegando a mis oídos. Puede ser muy peligroso Kasumi y quedamos pocos. Los demonios no pueden romper los velos del inframundo...
-Y no lo harán querido, para eso estamos nosotros "los guardianes".
-Lo se Kasumi pero ¿Qué precio pagamos?... y ahora está nuestra hija.
-Que será tan fuerte y valiente como su padre. Mi amor estaremos los dos para cuidar de ella.
-Cierto, pero no olvides que tenemos enemigos mi vida.
-Reiji somos sangre pura y antiguos, protegeremos al clan. Además eres el Rey. - sonríe a su compañero.

Mirando al gran amor de su vida la envuelve en sus fuertes brazos y  la besa con todo su amor. Lenta y concienzudamente, explorando con su lengua su dulce boca.



Llevaban 2000 años juntos. Eran unos de los afortunados que se habían encontrado pronto. Algunos pasaban la eternidad buscando a su otra mitad.
Los vampiros eran criaturas oscuras, si, pero albergaban en el fondo de su corazón la esperanza de poder encontrar a la otra mitad de su alma. Su compañera de vida. La mujer u hombre que con solo una mirada su corazón cobraría vida. Los haría sentir como jamás habrían sentido y amarían intensamente dándolo todo por él o ella.


-Ven mi vida, te necesito...- sentándose frente a la chimenea, Reiji abraza a su compañera atrayéndola hacia él. Rozando con su nariz en su cuello inspira su aroma, ese aroma que lo vuelve  loco...Kasumi...su vida...juega con su lengua haciendo círculos eróticos en su cuello, encendiendo la sangre de su compañera. La escucha gemir y no necesita más, sus colmillos se despliegan y se clavan sensuales en su cuello, bebiendo de ella. El placer los recorre a los dos encendiendo su pasión. Como ocurría siempre en la alimentación de los compañeros, su deseo se intensifica.


...y el deseo estalló. En su impaciencia Reiji le arranca la ropa a Kasumi que jadea suavemente cuando captura sus labios en un beso posesivo.


Y qué beso! era abrasador, pero ella quería más de él. Lo anelhaba..lo necesitaba. Reiji seguía besándola profundamente, su lengua hambrienta saqueaba su boca mientras ella lo sujetaba del cuello respondiendo a su beso.


 La tumba en la cama ya desnudos, su ropa había sido arrancada de sus cuerpos, sin romper el hechizante beso.
-Kasumi...-ronronea en sus labios.
-Te necesito mi amor...


Reiji recorre su cuerpo con caricias expertas haciendo que su piel arda por donde es acariciada. Kasumi se rinde al placer que su compañero le ofrece.
Reiji roza con su erección su centro a la vez que con sus colmillos roza su cuello mordiéndola de nuevo, mientras de una sola embestida entra en ella arrancándole de sus labios un grito de placer, mientras arquea sus caderas contra él.



Sella su herida y Kasumi asume el control besándolo a fondo, en un beso de necesidad y posesión. Girando sus caderas en un movimiento fluido, se posiciona encima de él cabalgándolo salvájemente, haciendo que entrara más profundo dentro de ella. El a su vez captura sus pezones amamantándose con ellos, pellizcándolos y rozándolos con sus colmillos enviando descargas de placer al útero de ella. Funden sus mentes al alcanzar el clímax simultáneamente. Quedando entrelazados jadeantes y saciados.


Kasumi le lanza una mirada hambrienta y el le responde con una sonrisa. Ella se lanza a su cuello , primero rozándolo para seguidamente clavarle sus colmillos y alimentarse de el.


Reiji ruje de placer al alimentar a su compañera.


Unas horas más tarde se visten ya saciados y una personilla aparece gateando...
Kasumi arropa con sus brazos a su hija y los tres con risas juegan en la cama.
Esos momentos eran los que Reiji valoraba más. Ellas lo eran todo para él. eran su vida.
Y por eso averiguaría lo que estaba sucediendo...era la hora de intervenir como Rey de la raza que era. Era el REY DE LOS VAMPIROS.







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